Era alto…. Y traía puestos unos lentes de sol, su cabello era largo y café y no diré que fue amor porque mis pensamientos aún estaban invadidos por Damián…. Pero no puedo negar que su simple imagen lleno sus ojos.
Los libros que llevaba en brazos cayeron al piso y en ese instante se quitó los lentes con un solo movimiento y se disculpó, rió un poco y confeso que casi no veía con esos lentes de sol, me ayudo a recoger los libros y se presentó.
-Me llamo Santiago… pero me dicen Santi.-Me dijo con una sonrisa en los labios.
-Hola… yo, bueno mejor me voy a dejar los libros. ¡Un placer!
-¡Oye!- me detuvo con el brazo, cuidando que no tirara los libros de nuevo- La mayoría de la gente me responde con su nombre cuando me presento…
-Me llamo Camille.
-¿Camille? Es bonito… seguro te dicen Cam, ¿no? Seguro no tienes idea pero voy en el salón de a lado, te he visto varias veces por aquí y lloras muy seguido.
Eso me hizo enojar un poco… pero la dulzura con la que lo dijo me indicaba que no lo decía con la intención de hacerme enojar. Así que solo sonreí y me despedí. El necio me siguió…. En cierto punto pensé que me había chocado a propósito.
Llegue al salón y entregue los libros, el profesor solo me dio las gracias y me fui el tipo seguía detrás de mí, me senté en una jardinera a esperar que terminara la clase de italiano y poder ver a Cas y después iríamos a buscar a Nico, después de esa hora habría acabado nuestro día y quizás podríamos ir por un helado.
Santiago se sentó a mi lado y desde ese punto, su boca no se detuvo…
-¿Te espante? Juro que no soy raro… de hecho Casiopea me conoce.
-¿De verdad?
-Sí y Nicolás también. Íbamos juntos en la actividad estética el año pasado, y hasta hace poco te vi con ellos ¿No recuerdas?
Mi mente trató de hacer memoria, pero francamente a pesar de tener controlado el mundo externo mi mente era literalmente una malteada…. Estaba demasiado batida como para poder recordar una cara extraña…. Pero no quise ser grosera así que respondí que comenzaba a recordar.
Santiago era muy agradable, a pesar de resultarme completamente extraño que una persona se sentara conmigo a hablar, pero su plática era amena, algo en sus ojos me decía que todo estaría bien, hasta que dijo algo que para el tiempo que teníamos de conocernos me saco de onda.
-¿Por qué lloras solita en los pasillos?
-Prefiero no hablar de eso.
-15 minutos y creí que lo habría logrado, pero solo nos quedan otros 5 para que Casiopea y Nicolás salgan de clases… y en 5 minutos no creo lograr más de lo que ya he logrado aquí. Tú necesitas hablar… habla.
-Quizás lo necesite, pero no te conozco….
-Y si… ¿Y si te propongo algo?
-¿Qué?
-Mira… lo que es hoy a esta hora seguramente siempre la tienes libres, ¿Te parecería que platicáramos y que al final de la hora haga la misma pregunta? Algún día me conocerás y me tendrás la confianza suficiente… ¿No crees?
Lo mire confundida…. 20 minutos de conocernos y no trato de perder el tiempo… no tenía ganas de incorporar a alguien nuevo en mi vida, mucho menos alguien con el interés suficiente como para querer saber mis motivos de llanto en los pasillos mientras estaba sola, pero… algo en la cabeza me dijo que aceptar era lo indicado…. Así que acepte, esperando que mi cabeza tuviera razón.
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