martes, 22 de noviembre de 2011

Fue así como un ángel rompió mi corazón

El café se encontraba a 10 minutos a pie, nos dirigimos tranquilamente, mientras Cas planteaba una y otra vez sus problemas cotidianos, involucrando al chico que ocupaba su mente entera, Gabriel.
Pasado ya tanto tiempo y mi mente quería seguir gritando lo mucho que extrañaba a Damián, patético, lo sé…. Pero así se sentía, solo que en esta ocasión, de por medio tenía mi conversación con Santiago hacía 3 minutos atrás. La conversación de Casiopea no representaba una importancia real, al menos no por esta vez.

Llegamos al café nos sentamos en la mesa de siempre y ordenamos, Nico y Cas ordenaron primero, dejándonos a Santiago y a mí solos en la mesa, voltee a verle, seguramente con rostro ruborizado y le pedí que terminara de decirme lo que me estaba diciendo en la escuela.
Se sonrió hasta el punto de soltar una mínima risilla traviesa.

-No hay más que decir Camille, aunque me sorprende que te lo haya dicho con tanta naturalidad.
-Créeme, a mí me sorprendió igual o incluso más que a ti.
-No lo dudo, igual no te pido nada, porque tus ojos están llenos de dolor todavía, leerte con la facilidad de leer un libro de kínder le resulta contraproducente a mis sentimientos.
-Prometo intentar hacerme un libro de física cuántica, será un reto.
-Sería divertido, pero de cualquier forma, no quiero que se convierta en algo complicado para ti ¿sí? Tu llora cuando lo necesites y cuéntamelo todo con tanta naturalidad como lo hiciste hoy y lograremos tener una amistad bastante bella.

Cas y Nico llegaron con sus cafés y Santiago se ofreció a pedir el mío, le tomé la palabra y en ese momento Cas y Nico se extrañaron, comenzaron a preguntarme si el asunto era serio y asentí con la cabeza, les conté lo más rápido que pude, casi como si fuera una misión imposible por el corto tiempo que el rápido servicio del café nos otorgaba.
Les dio ternura la idea de que no buscara más que mi amistad, a mí en lo personal me confundía y solo podía pensar en lo estúpidamente complicado que era por mi cabeza enredada, pero era injusto para él incluso que lo considerara… quizás con el tiempo.

Pasaron los meses… sé decir con claridad, que nada interesante pasaba, más que el hecho de que Damián desaparecía de mi mapa, y Santiago se abría paso, a pesar de ser de un grupo diferente buscaba las horas para estar con nosotros y perder el tiempo en cosas sencillas como un café o un helado o a veces simplemente ver al cielo e identificar nubes.
Las cosas cambiaban, los problemas de Cas se habían convertido en una felicidad pura, pues Gabriel al fin se había decidido a pedirle que fuera su novia, Nico y yo pasábamos las horas haciendo los trabajos de biología y yo… yo solo me daba cuenta de que Damián al fin estaba fuera.

Un día estábamos todos juntos, Natalie, Leslie, Ángela, Nico, Casiopea, Lucas, Ahinoam y yo, habíamos salido a comer juntos y de pronto salió Santiago a colación.

-Ya pasó mucho tiempo y sigue buscándote como si no tuviera nada mejor que hacer.
-Pues quizás no tenga nada mejor que hacer.-Replicaban Leslie y Casiopea muertas de risa.
-Pues no lo sé, es raro para mí todavía-conteste.
-¿Por la misma tontería de siempre? Ya paso casi un año Cam, deberías decirle que sí, se te nota a leguas que algo quieres con él. -  Decía Nico con un tono serio, pero igual era imposible tomarlo en serio.
Todos asintieron con la cabeza, hasta que empezaron a hablar todos al mismo tiempo, me sonreí, porque sabía que tenía a la mejor familia del mundo y me lo confirme en ese momento.
-Está bien, lo hablare con él el lunes, pero… no garantizo nada.

El lunes llego y todos ellos estaban detrás de mí, mientras observábamos a Santiago llegar. Mi estómago se llenó de mariposas mientras le veía caminar, con los mismos lentes oscuros con los que chocamos la primera vez. Le pedí hablar y se sonrió.

-Lo intentas Cam, pero sigues sin ser un libro de física cuántica.
-¿Tan obvio es?
-Sí, pero, ¿te parece si te lo facilito?
-¿Cómo harías eso?
-Es fácil, te siento en esta jardinera-Mientras me tomaba de los hombros y me sentó en la jardinera más cercana- Me siento yo – Mientras se sentaba a mi lado – Y te digo lo mucho que me encanta ver tus ojos llenarse de luz cuando me miran y por eso quiero estar contigo. ¿Novios?
-Novios – Extendí la mano como cerrando un trato.
-Es tonto decir esto ahorita, pero quiero que sepas, que tengo claro que a veces Damián aún invade tus pensamientos…. Si en algún punto, decides que…
-¡Hey! No lo arruines, si algún día el innombrable se cruza por mi pensamiento, es por yo habré perdido toda cordura ¿sí?

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