sábado, 3 de noviembre de 2012

Máquina de hielos contra mi yo pequeña.

Prometí regresar este blog a su formato original, historias... historias de mi dulce infancia saliendo del hermoso y creativo horno de mi cabeza. (Ya sé, las clases de repostería comienzan a hacer estragos en mi persona)
Pero simplemente no he tenido el tiempo.
Área II me esta absorbiendo poco a poco (No quiero imaginar la carrera), he estado jugando Zelda MUCHO y believe or not, me he tardado un mes y no lo he terminado, he estado viendo Bones como si no existiera el mañana y a eso aunenle que me inculcaron el amor por HIMYM, además he estado continuando la saga de espías que empece a escribir en la secundaria, así que sí..... no he tenido el tiempo que yo quisiera.
 No he podido planear mis entradas, de hecho, ni siquiera me ha rebotado una buena anécdota de la Midori pequeña, ultimamente solo me recuerdo a mi misma sentada en el piso de mi primaria, la deprimente primaria en la que no te dejaban correr durante los recreos y cuyos muros guardan los momentos más sensacionales de toda mi vida, aunque debo confesar que ya compite con excelentes recuerdos de la preparatoria.
Peeeeeeeeeeero, es puente..... y pude hacer algo por ustedes.
Les contaré la vez de la maquina de hielos.

Ok, lo primero que deben de saber es..... que tenía 10 años, mi prima tenía 7 y no tenía ni la más mínima idea de que rayos era una máquina de hielos.

Aclarado eso, comencemos.

En esa época mi tía Kinue, en otras palabras mi segunda madre, aún residía en la ciudad de México y le prestaron una casa en Acapulco para un par de días, me invito a ir con ellos, era algo así como un viaje de despedida porque pronto se irían a residir a una tierra lejana.
El viaje fue largo, pero igual fue ameno siempre hay tema de conversación con mis tíos.
Llegamos a Acapulco, pero resulto ser... que la casa estaba en un pueblillo MUY lejano a lo que en realidad era Acapulco, fuimos a la dirección establecida, la casa era horrible.
Ni siquiera la habían terminado de construir, era patetico, no tenía cocina, ni baño... y había camastros por camas.
Mis tíos decidieron que eso era tristemente patetico y prefirieron pasar el fin de semana en algún hotel que no fuera muy caro.
Esa fue la primera vez que estuve en un hotel PA-TE-TI-CO y lo amé, para ser una niña en verdad era muy exigente.
Les diré, el hotel no tenía jabones en el baño, las almohadas estaban muy duras, solo había una toalla, el televisor no servía y... aquí va la mejor parte, el aire acondicionado no funcionaba.
Igual nos las arreglamos para pasarla bien, mis tíos compraron alcohol para ellos y leche achocolatada para nosotros :3 el punto es... que estaba caliente y necesitaban hielos.
Llamamos a servicio a la habitación y nos indicaron en que piso estaba la dichosa máquina.

 No hay palabras suficiente para describirles como esta frase cambio mi infancia. Por dos razones.
Me sentí una niña grande con una misión y la segunda.Fracasé en dicha misión.

Tomé la cubeta de los hielos y el mapa del hotel y le dije a mi prima que ella se llevara las llaves de la habitación.Lucíamos ridiculamente entusiastas, pero si algo nos caracteriza a ella y a mi aún en la actualidad es que estamos bien locas y somos niñas jugando a ser grandes.
Salimos en busca de la máquina. Había 2, juro no olvidarlo una estaba en el último piso y la otra estaba en el piso 7, fuimos a la que estaba hasta arriba primero, nos encontramos con esto.
Quien lo haya escrito, tenía bella letra. Supongo que la máquina había dejado de funcionar hacia días, porque no había ninguna máquina ahí y pensamos que se la había llevado a arreglar..
Bajjamos al piso 7, y recorrimos todo el pasillo. Pero no encontramos nada. Había una cosa negra gigante que hacia MUCHO ruido, pero no sabíamos que era, le pregunte a mi prima pero ella jamás había visto una máquina de hielos antes y yo tampoco, nos acercamos a esa cosa, pero no tenía botones..... nos figurabamos que la máquina de hielos de un hotel sería parecido al dispensador de hielos de un refrigerador.
Regresamos al cuarto, sin hielos. Mis tíos parecían desconcertados pero a nuestro parecer, no había máquina de hielos en ese torpe hotel, ambas culpamos a las instalaciones de pésimo servicio y mis tíos llamaron de nuevo para reportar que no había nada, servicio a la habitación mencionó que la máquina del último piso no estaba pero la del 7 funcionaba perfecto que revisaramos de nuevo.
Me vi obligada a confesar que habíamos encontrado una cosa negra gigante que hacia ruido pero no tenía hielos, mi tío nos mando revisar de nuevo, regresamos sin hielos y aseguramos de nuevo que no había máquina, mi tío nos acompaño la tercera vez
Si, la cosa negra horrible, era una máquina de hielos de la tercera edad, había que abrirla y sacarle los hielos, cuando regresamos al cuarto... mi tío nos pregunto como había sido todo.
Confesamos que ninguna de las dos sabía como rayos era una máquina de hielos, pero no queríamos parecer un par de tontas preguntando porque parecía bastante obvio, pero nos dijo que éramos un par de bobas por recorrer un hotel sin tener idea de lo que estábamos buscando. Y tenía razón, dimos dos vueltas en vano y la tercera fue en extremo vergonzosa.

Ahora cada que salimos de viaje nos mandan a las dos por hielos y SIEMPRE nos dicen "¿Estan seguras de saber como luce una máquina de hielo, bobas?"
Simplemente no lo dejan ir.

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