sábado, 7 de enero de 2012

Una tarde en un café

Ella sabía que esa tarde, todo absolutamente todo iba a cambiar.
Y ella lo sabía porque con cada segundo que pasaba, podía resentir cada mirada y cada palabra de los últimos meses, cerro los ojos y anhelos aquéllos días en los que todo era mejor.
Al salir de la regadera, pudo encontrar la ropa que había elegido para encontrarse con aquél hombre que hasta la fecha hacía que las piernas le temblaran, rogo que lo que estaba a punto de pasar fuese algo completamente distinto a lo que ella ya imaginaba.
No quiso comer, prefirió que sería mejor no pensar, no comer, no sentir… tomó su abrigo, salió de su casa y tomó el primer taxi que vio pasar, su mente ya estaba llena de imágenes que a pesar de que aún no ocurrían ya eran tan claras como el agua… soltó una lágrima pero se dijo a sí misma que debía ser fuerte, aún recordaba las palabras de la voz que tanto amaba: “Necesitamos hablar, te veo mañana en el café de siempre”.
Llegó al lugar designado 20 minutos antes, pues quería preparase mentalmente para lo peor, le pagó al taxista, entro al café y se sentó en una mesa se retiro la bufanda que llevaba puesta y comenzó a reflexionar, colocó el celular en la mesa para no perder la noción del tiempo  y 5 minutos antes de que dieran las ocho en punto, entro el amor de su vida.
Su estómago se hizo pequeño y sus ojos jugaron a ser fuertes, trato de esconder toda expresión corporal que pudiera hacerle ver a cualquier ser humano que ella estaba muriendo de miedo.
Aquél hombre entró, la vio y se sentó frente a ella, la miró con ojos comprensivos y le dijo que se sentara junto a él, pero ella se negó, sabiendo lo testaruda que era el hombre decidió no insistir y comenzó a hablar.
-¿Quieres algo?
-No.
-¿Estás segura?
-Bastante. Sólo quiero que hables.
-De acuerdo, pero yo sí preciso de un café.

El hombre se retiro de donde estaba sentado y se dirigió a pedir su café, ella sólo lo observaba, parecía que toda la insensibilidad del mundo estaba contenida en el corazón de ese hombre que se encontraba a tan sólo unos pasos del mundo.
El hombre se sentó de nuevo frente a ella, y colocó su bebida en la mesa.

-Sabes que tengo una práctica dentro de una hora, no deberíamos perder el tiempo.-Dijo ella.
-Quizás solo por esta vez, valga la pena perder una de tus prácticas.
-No lo creo. Sería estupendo que comenzaras a hablar.

Era simplemente una muestra de que había que darle prisa al mal paso.

-De acuerdo, si tanto lo deseas… creo que, quiero que me entiendas… yo te amo, cada latido de mi corazón va dirigido a ti, pero ya no puedo esforzarme… y siendo honestos tú tampoco, nos hemos desgastado tanto, que no vemos que sólo rescatamos migas. ¿De qué nos sirve?
-De nada.- Decía ella con la voz entrecortada, porque sabía perfectamente que él estaba mintiendo, había mejores motivos que ese para él. Dirigió la mirada a otra parte y llevó a su mente a recordar cosas sin importancia, sólo para distraerla del dolor que estaba a punto de experimentar.
-Sé que odias estás cosas, te conozco perfecto.- Sonrió un poco- Pero… debes entenderme, porque tu también me conoces a mí, ¿no?
-Pues parece que no.
-¿A qué te refieres?
-A que no sabía que preferías botar todo a un lado en lugar de luchar porque sobreviva… si tanto me amarás, esta conversación no estaría ocurriendo, pero supongo que te comprendo.

Tomó su bolso, su celular y se levantó, lo miró quizás por última vez y dijo en voz baja.

-A ella tampoco la amas tanto… porque te da vergüenza admitirlo.

El hombre se heló ante tal respuesta y le rogó que se sentara de nuevo,  ella sólo se negaba con la cabeza, hasta que el hombre la tomó del brazo y le dijo al oído:

-¿De donde sacas dichas tonterías, Camille?
-De que… al final si te conozco bien, diría que lo suficiente. Ahora suéltame.

Salió del café con aquél hombre persiguiéndola, tratando de explicarle, de aclararle y de hacerle creer que su  idea era errónea.

Pero toda mujer y buen escritor saben… que cuando algo es cierto, no hay necesidad de aclararlo.
No logró alcanzarla, pues tomó el primer taxi y él, él se quedó humillado y con la boca llena de mentiras.

(Don't know where it came from... but I liked it) 

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