lunes, 24 de octubre de 2011

Fue así como un ángle rompió mi corazón III


No tiene caso, que les cuente día por día… solo he de decirles que fue difícil y que sabía que no llegaría un punto en el que las cosas me fueran neutras, que no llegaría tan pronto al menos. Con el paso de los días mis amigos se fueron enterando.

Natalie se enteró quizás por accidente, si la historia era trágica, contarla mil veces no me costaba trabajo, así que le conté. Días después se enteraron Leslie y Ángela.
Jamás olvidare la reacción de Leslie… lloró cuando le conté y lloró con más fuerza al ver el video, supe que me comprendía… porque su relación con su novio era prácticamente idéntica a la que yo tenía con Damián. Supongo que por eso supo comprenderme mejor que nadie.
Ahinoam, se enteró mientras íbamos a comprar comida, me dio mucha risa su reacción, parecía que nadie se esperaba eso del buen Damián… pero ya era un hecho y nadie podía cambiarlo.

Ellos no fueron los únicos, pero para que comprendan a los siguientes dos, deben saber que casi nunca los veo.

Carmen, es una chica genial… hablar con ella me proporciona seguridad y me hace ver lo madura que puedo llegar a ser, aunque no lo parezca si no hubiera hablado con ella quizás yo hubiese hecho una tontería tamaño mamut. Y Numsah, a él lo conocí gracias a Damián y somos amigos “cibernéticos” porque solo nos hemos visto un par de veces… ellos se enteraron no porque los vea y conviva con ellos diario, se enteraron porque son mis amigos… y quise compartirlo con ellos.

Tras pasado cierto tiempo, ya no tenía a quien contarle mis tragedias. Me sentía completamente sola y de vez en cuando de la nada salían lágrimas de mis ojos, solía desesperarme cuando pasaba eso… Pero después llego un día que redefinió toda la patética vida de pudín que estaba viviendo.

Salía de la escuela, recuerdo perfectamente tener un brownie en las manos, estaba a punto de dar la primera mordida cuando mamá dijo algo…

-Damián ya tiene otra novia.

La intención de morder el brownie, murió en ese instante. Me quede muda, llamen a mi mamá metiche o como quieran…. Pero ella no sabía siquiera que algo andaba mal conmigo… pero supongo que lo olía (Ya saben instinto de madre)
-Quise decírtelo, porque sé que eso es lo que te tiene mal. Y… espero que así ya no te sorprendas tanto.

Su intención fue buena, pero no cumplió su cometido.  Llegué a casa y vi lo que era inevitable ver.
Solo puedo decirles, que jamás me hizo falta apoyo… lo tuve a montones. Pero me mataba de dolor la simple idea dando vueltas en mi cabeza.
Y después paso… es ahí donde comienza la aventura de su heroína (O sea yo).

Una tarde estaba sola con Nico, recorriendo la escuela porque Cas estaba en clase de italiano, nos sentamos juntos contra una pared y mirábamos a la demás gente pasar frente a nosotros, tras un tiempo, supongo que se hartó de ver mis ojos faltos de expresión y abrió la boca.

-Lo superarás ¿sabes?
-Eso crees tú.
-¿Tú no? ¿Vas a dejar que todo se te venga encima? Tienes que vivir por ti Camille, no por un iluso que está paseándose en los brazos de otra chica por toda su escuela. Él no puede regocijarse de ser un caballero porque eso que hizo no es de hombres y tú, tú le estas dando el gusto…
-Qué más da, ni siquiera lo veo.
-¿Y si llega el día en que lo encuentres en un centro comercial, o en la facultad, o en una reunión escolar? ¿Qué harás? ¿Llorar?
-Déjame, tú simplemente no comprendes.
-Comprendo que te conviertes en lo que no eres, te estas dejando derribar por un hombre que no sabe valorar lo que tenía en frente. No te estoy diciendo que te deje de doler, solo te estoy diciendo que debes seguir.

Y fue ahí cuando… me di cuenta de que, tenía razón, había pasado solo una semana y ya me había convertido en un pudín… ¿Qué pasaría conmigo en un mes? No quería averiguarlo.

Unos 3 meses viviendo en friega, yendo de aquí para allá, corriendo, comprando. Manteniendo calificaciones que parecían imposibles de salvar haciendo que absolutamente todo me valiera gorro, redescubriéndome, demostrándole al mundo que el amor a uno mismos es más fuerte que cualquier otro… y un día… mientras cargaba una montaña enorme de libros de inglés encaminándome al salón para poder entregarlos al respectivo profesor. Choqué con alguien… Con un gran chico….

domingo, 16 de octubre de 2011

Fue así como un ángel rompio mi corazón

Esa tarde, tomé mi mochila y supe que comenzaba un largo tiempo, en el que tendría que fingir sonrisas, me recordaba mucho a la primera vez que termino conmigo. Me recordaba el hecho de que, tuve que fingir sonrisas y eso no era lo que me costaba trabajo… pero siendo honestos me gustan más mis sonrisas cuando son sinceras.
Tomé mi respectivo autobús y comencé a llorar mientras veía la ventana, recordé todas sus palabras, las canciones, las promesas… todo. No había algo en el mundo que no tuviera la plena capacidad de recordármelo.

Al bajarme tenía que caminar unos 20 minutos para llegar a mi escuela. Se me hizo eterno.
No entendía su actitud, ese no era el chico de quien me había enamorado… y me enojaba tanto esa idea… odiaba la idea de que él decía que detestaba verme llorar, pero… aparentemente esta vez no le había importado mucho. Tras cierto tiempo de caminar me di cuenta de que cantar me haría bien… por lo general no canto en la calle, porque me da pena mi voz… sin embargo esta vez tenía que sacarlo todo.
Comencé a cantar con toda la fuerza que mi voz proporcionaba y a pesar de que todo el mundo se me quedara viendo, mi corazón se sentía a gusto, al momento de pasar por aquella iglesia en la que nos juramos amor eterno y sellamos la promesa con un beso al salir, simplemente me persigne y eleve más el tono de mi voz, para que esa promesa me escuchara… el camino se terminaba y decidí elevar más y más la voz. Era la primera vez en toda mi vida que cantaba imprimiendo realmente un sentimiento a mi voz… sabía que si lo hacía el sentimiento de iría con el sonido emitido.

Llegué a la escuela, sequé mis lágrimas y guarde el reproductor. Entré como si nada, con una sonrisa bien puesta en la cara y a pesar de ver a miles de alumnos sentía la escuela completamente vacía, como si absolutamente nadie, fuese capaz de comprender que mi alma estaba muerta y era imposible revivirla. Llegué al patio de quintos, y deje mi mochila en una banca de mi salón, decidí esperar a mis mejores amigos en las jardineras.

Nicolás y Casiopea por lo general siempre estaban en la escuela antes que yo, pero ese día parecía que la tierra y la vida misma iban en mi contra así que con un nudo en la garganta pregunte por ellos y resulto que aún no habían llegado. Me senté de nuevo en las jardineras y me encontré con Armando un chico común… con quien igual me llevaba bien, se encontraba con sus amigos, realmente no quería saludar a alguien, pero me veía obligada a hacerlo por educación. Me invitaron a sentarme con ellos y en eso vi a Nicolás entrar corriendo por el pasillo, llevaba un poco de prisa, sin pensarlo dos veces les dije a Armando y a los demás que debía pedirle una tarea de matemáticas, y se lo grite desde lejos.
Deben saber que Nicolás es de esos chicos especiales, que pueden llegar a ser el hermano de una chica, solo teníamos un año de conocernos y ya lo adoraba con el corazón, no hay mucho que describirle, es un chico castaño no mucho más alto que yo de facciones achatadas y lindos ojos. ¡Ah! Claro y de cariño todos le decimos Nico.
Aparentemente Nico se tomó el pretexto muy en serio…. Ya veía el sermón venir.

-Cam… ¿Nunca te vas a hacer responsable? Tienes que hacer tus tareas, ¿qué harás el día en el que no esté yo? Siempre es lo mismo contigo Camille y…

Fuimos interrumpidos, por nuestra mejor amiga Casiopea, ella es una chica impresionante… a veces te resulta increíble lo madura e inmadura que llega a ser esa chica, está completamente loca y al igual que Nico se había robado mi corazón en tan solo un año de conocernos, tampoco hay mucho que describirle… es chaparra, de gran corazón, cabellos castaños y ojos cafés. Jamás se calla lo que piensa y todos por aquí le decimos Cas.
Su voz acercándose era inconfundible… parecía que nadie me iba a dejar hablar.

 -¡Niños! ¡Hola! ¿Ya vieron mis nuevas rainboots? Todo mundo se me queda viendo extraño… me siento observada por la sociedad y…

Ok, para ese punto ya me sentía muy desquiciada y la abracé, obviamente su reacción fue de “Ok… yo también te quiero” y se quedó callada, fue cuando las palabras comenzaron a salir de mi boca.

-Damián… es un maldito.-Los dos se quedaron helados, así que me llevaron al salón y nos sentamos en la tarima.

-¿Qué te hizo?- Dijo Cas, con un tono de mamá comprensiva.
-¿Recuerdan lo que les conté?
-Sí, ya hasta habíamos visto como enviar las cartas. Zamantha ya me confirmo y nos va a…
-Ya no vamos a enviar nada….
-¿Por qué no?
-Porque fue una mentira… ya está enamorado de alguien más y todo lo que les dije, fue un invento suyo, nada era cierto… no término conmigo como Dios manda.

Los dos se quedaron callados. Se miraron y en ese momento quebré en llanto, los dos me abrazaron, no sabía que hacer…

-Es que no sé qué decirte.
-Yo tampoco, solo que… ya vendrán cosas mejores.

Entró el profesor de matemáticas, supongo que mis ojos eran patéticos y se dio cuenta de mi llanto, así que me pregunto si estaba bien y si quería salir, negué con la cabeza y le dije que estaba bien.

Obviamente era falso, pero lo mejor era seguir con mi vida... como si absolutamente nada hubiese pasado. 
Bien dicen que las mejores historias.... comienzan con un patán ¿no?

domingo, 9 de octubre de 2011

Fue así como un ángel rompió mi corazón. 1

bueno espero que de veras les guste :) La primera parte esta un poco aguada, de hecho es lo que menos me gusta pero... bueno ya me iran diciendo.


Dedicatorias:
A todos y cada uno de mis verdaderos amigos. A esos que saben mi historia y me cuidan como nadie lo ha hecho.
Tania, Lalo, Leslie, Esther, Carmen, Numsah, Natalia y Erick. Sin ustedes esta historia tendría un final trágico, son la razón por la que no desisto en un millón de formas y los adoro. Gracias por todo. ¡LOS AMO!
A esas personas que conocen mi historia y saben que mi alma sufre, a los que no se la saben pero ven mis ojos y comprueban el dolor de mi alma. A los que están por leerla, porque sé que en algún momento alguien más la leerá y le será útil.
Para los idiotas que piensan mal de mí. Sin ustedes de igual forma la obra no tendría un motor.
Y por último a mi desertor. Porque sin ti, no sería la guerrera que soy y no habría comprobado nunca que soy una mujer increíble porque aún con lágrimas en los ojos, sonrió y llevo mi vida adelante. Te llevaste un pedazo de mi corazón y mi alma… pero nada es casualidad ¿Cierto?
Recuerda que a veces las mejores obras son producto de un dolor tan intenso como el que tú ocasionaste. Así que gracias.

Fue así como un ángel rompió mi corazón:
¿Alguna vez han leído una historia de amor? Esas que con solo ver la portada y el título puedes saber que derramaran miel desde la primera página.

Yo sí, muchísimas.

He leído de todo. Pero mi imaginación se alimenta de príncipes y princesas, de amores imposibles, de amores ideales, de amores que luchan y amores que no se rinden jamás.
A pesar de conocer ese tipo de amor… ese amor que deja ir. Jamás creí tener que experimentarlo. Pero de alguna forma me siento afortunada, porque tengo una enseñanza más que darle a mis amigos.

 Hace tiempo que me enamore de un ángel, de un chico idóneo, de esos que sabes que jamás te traicionaran porque al prometer algo lo cumplirán y si no lo pueden cumplir simplemente reparan lo que haya que reparar y hacen lo posible por hacerte entender. Pero jamás me di cuenta de que en el tiempo en que estuve con dicho ángel, comenzaba una transición en la que se convertiría en el peor de mis demonios.

Todo comenzó una tarde de mi adolescencia en la que acepte estar a su lado. Paso el tiempo, tiempo que ya no vale la pena contar, tras mucho tiempo de estar juntos y enfrentarnos a todo, simplemente un día y de la nada partió mi corazón. Pero tiempo después el regreso a mí, me encantaba la idea. Todas sus promesas se cumplían porque él me había dicho que regresaría a mis brazos y lo nuestro sería eterno.
Su única condición y mi gran error era que por “un tiempo” nuestra relación fuera un secreto por distintos factores que en ese momento parecían razonables así que sin dudarlo acepte.

Que ilusa ¿no?

Hubo una noche… la noche en que todo se cayó…

-Princesa – Me dijo esa fatídica noche.- Hemos sido descubiertos.

Mi corazón estaba invadido por el miedo. No sabía ni siquiera cómo reaccionar a eso. Porque en otras palabras significaba que todo debía terminar.

-Debemos terminar o las cosas irán peor.

¿Qué se suponía que hiciera? Tras hacernos promesas obviamente falsas, nos despedimos y si hay una frase que jamás voy a olvidar…

-No sabes cómo odio esto.
-Yo más… pero tú y yo siempre encontramos la solución a todo. Esta no será nuestra excepción.
-Eso espero, hermosa. Te amo. Bye.

Y así pareció haber terminado todo. A la mañana siguiente, solo supe llorar por horas. Pero algo en mi cabeza me gritaba que algo no cuadraba y que no estaba bien. Mi corazón simplemente mandaba callar a mi cabeza. Porque él era sacro y jamás me mentiría.

Estaba convencida, así que comencé a escribir cartas que le serían enviadas por un medio muy especial. Pero en mi cabeza de vez en vez surgía la imagen mental de él con otra chica… Mi corazón y mi mente siempre están conectados… el hecho de que no lo estuvieran esta vez me causaba conflicto. Y cuando esa imagen surgía en mi mente, mi corazón le mandaba callar y me repetía una y otra vez que le daría muchísimo gusto, porque él me había dicho que me amaba y yo le creía.

No me pregunten como, ni porque. Pero tras unos dos o tres días mi cabeza gano la batalla interna y por azares del destino encontré la verdad. Todo había sido una mentira ideada por su mente maquiavélica para terminar conmigo… terminar de una manera tan cobarde y estúpida. El que busca encuentra y sin siquiera quererlo lo encontré.
Me di cuenta de que no solo sus promesas eran falsas, sus “te amo” también lo había sido y lo peor de mi situación. Había una chica que acababa de conocer esa semana… esa chica estaba de por medio.
No me tomó ni una hora entender… no me tomo ni 60 segundos comprender que había pasado.

¿Conocen esa sensación de desconcierto? En la que no sabes si golpear algo, si lo correcto es llorar, si lo correcto es reclamar o simplemente quedarte en silencio, o si lo mejor que podrías hacer es solamente correr… correr hasta que el problema desaparezca.
Así me sentía yo…. Aquella persona a quien tenía en un concepto tan… perfecto, aquella persona que había sido mi refugio y el motivo de mi constante sonrisa, esa persona… simplemente hizo algo, que rompía todo los estándares que él mismo se había marcado para él.
Lo único que sabía con certeza era que quería llegar a la escuela y contarles a Casiopea y a Nicolás…