Yo tuve una novia, la mujer mas hermosa y tierna, siempre se carcajeaba sin pena, iba conmigo a casi todas partes, saliamos al cine, a comer, a andar en bicicleta, cuando teniamos tiempo ibamos de campamento, haciamos de todo.
Ambos estudiabamos la carrera, ella veterinaria y yo arquitectura, carreras muy distantes en cuanto a parecido. Pero no importaba porque lo haci interesante, yo aprendia cosas nuevas de animales y ella veia cosas nuevas en cada estructura que la rodeaba.
Jamas nos hicimos daño, a pesar de que a veces peleabamos, un helado siempre era lo suficiente como para encontentarnos y sonreirnos de nuevo.
Eran muy raras las veces en que ella venia a mi casa, usualmente siempre la iba a recoger y quedabamos de vernos en cierto lugar, pero a veces le gustaba sorprenderme, siempre que venia a mi casa venia en tren.
Cuando estaba en mi casa, sabia exactamente donde estaban las tazas, la tetera y siempre llevaba consigo bolsitas de te, porque sabia que me encantaba y siempre lo preparaba y el tiempo volaba hasta que era muy tarde y tenia que irse. Siempre la acompañaba a la estacion de trenes y veia como siempre compraba dos boletos, alguna vez le pregunte porque hacia eso y ella me respondio "Jamas viajo en tren, solo para visitarte, comprar dos, es mi manera de saber que regresare"
Nuestra relacion duro 4 años, terminamos la carrera juntos, pero un día simplemente no sentí que ella valiera una realidad, una verdad así que le mentí. Y se fue, ni siquiera se porque le mentí, yo sabía que era una mujer tan inteligente que tardaría menos de tres días en descifrar, en darse cuenta de que yo era una rata mentirosa y me enfrento.
Fue a mi casa una mañana, la mañana más fría de enero, llevaba jeans, un sueter blanco y botas negras, entro a mi casa y comence a reclamar, comenzaron los gritos, comenzo a decirme cosas tan terribles, cosas que a veces aun, por las noches, retumban en mi cabeza.
Llego un momento en el que todo fue silencio, incluso despues de todos esos gritos, los silencios me resultaban cómodos en su compañia. Lo único que quería era que se largara de mi vida, no le estaba pidiendo mas, solo que lo pedi de la manera equivocada.
"No puedo más, solo quería..... gritarte todo lo que necesitaba decirte para poder irme en paz. Me largo a la estación"
Se levantó, tomo su mochila y tuve que decirle: "Ya esta oscuro, como sea soy un caballero y te acompañare a la estación"
Caminamos en silencio un rato y tome su mochila para llevarla, como lo hacia normalmente pero me la arrebato.
"No puedo permitir que alguien que fue descortes conmigo, tenga cortesias conmigo"
De todos... todos los adjetivos que pudo haber utilizado, utilizo el mas descente para describirme, ella sabía que había otra persona conmigo,sabía que le había mentido, sabía que su presencia, su simple presencia comenzaba a darme asco.... y dijo descortes. De cualquier forma me hizo enojar y solo hice silencio y fue entonces que llegamos a la estacion y vi de nuevo como compro dos boletos.
"Sabes perfectamente que solo necesitas uno, no vas a regresar porque si regresas yo mismo me encargo de comprar unicamente un boleto para que te quede claro que no quiero volver a verte"
Todo ese tiempo, ese día completo, se estuvo reteniendo el llanto para sus adentros, pero esas palabras fueron las que detonaron el sentimiento y de su ojo izquierdo vi como comenzó a brotar una lagrima, mínima y casi invisible, la seco con la manga de su sudadera me dio las gracias y se fue.
Pasaron tres años de mi vida y fui un hombre parcialmente feliz, veías el amanecer y el atardecer todos los días, veía la vida pasar. Tres años pasaron para que yo pudiera reconocer que era un imbécil, que todos los días pensaba en ella, aunque fuera de la manera más mínima. Así que hice de todo por conseguir su actual telefono.
La llame y despues de mucho rogarle accedio a ir a mi casa.
Llego el día más caluroso de agosto, lo primero que dijo fue "Por eso compre el segundo boleto"
Me senté, con una sensacion terrible en mi estomago y se dirigio a la cocina, aun sabia donde estaban las tazas y la tetera y preparo té. Solo sirvió una taza y me la dio, la mire, tome un sorbo y por fin dije:
"Soy un idiota"
"¡Oh! Eso ya lo se, ¿Vine de tan lejos para que me lo afirmaras?" Me sonrió.
"Hace tanto que no veía esa sonrisita tuya"
"Años en realidad, ¿Cierto?"
"Cierto."
"Entonces dime a que vine con exactitud"
"Perdoname, yo... pasan los días y cada día que pasa se vuelve más y más hueco, más y más superfluo, cada hora mas tortuosa y todo porque se que me faltas tu"
Se rio un poco y despues movio su cabeza en señal de negación.
"Aaron, siempre serás el mismo."
"¿Eso es un si? ¿Deberia esperar que me beses y nos casemos y nos hagamos viejos juntos?"
"No, es solo una manera de reafirmarte que eres un idiota"
Fue entonces cuando tomo la taza de te de mis manos y la coloco en la mesa, sus manos tocaron mis mejillas y se acerco a mi, nuestras frentes se tocaban y entoces suspiro y me dijo muy quedito las palbras que no voy a olvidar nunca.
"Siempre, o al menos el tiempo me lo ha dado a entender así, siempre te amare. Hasta que el pedacito de mi corazon en el que te alojas se caiga, siempre estaras ahi, pero no puedo estar contigo nunca jamás"
"¿Hay alguien mas? ¿Que nos lo impide? Luchare día y noche para abolirlo y estar contigo"
Se sonrio, acaricio mi mejilla y nego con la cabeza.
"No. Me amo más a mi Aaron"
Un par de lagrimas brotaron de mis ojos y las seco con la manga de su sudadera.
"Debo irme, se me hace tarde"
La acompañe a la estación de trenes y vi que esta vez, compro unicamente un boleto, trague saliva para contener el llanto de nuevo.
"Puedes regresar cuando quieras y lo sabes"
"Ya no esta dentro de mis planes, ni los del destino que yo regrese y lo sabes"
Y entonces seco de nuevo mis lagrimas con su sudadera y saco un pañuelo bordado con mi nombre.
"Me lo diste hace muchos años, tomalo. Ahorita te sirve mas a ti que a mi"
La vi abordar el tren y jamás la volví a ver.
A veces, simplemente me pregunto por las noches que me dolería más si saber lo que se hoy o que las circunstancias fueran distintas y hubiese venido a decirme que simplemente ya no sentía nada por mi.
Hoy en día no sé si ese pedazo de su corazón que me alojaba ya ha caido, pero no crea diferencias, siempre sere el iluso que la dejo ir.
A veces dejas ir las cosas y son tuyas..... pero nunca regresan."
No hay comentarios:
Publicar un comentario