A mi me gusta ver a los niños correr y jugar, son unas pequeñas almas inocentes.
Algunos creen que se comen el mundo con solo saber que cuando combinas agua con tierra se hace lodo y otros tantos tienen miedo hasta de su propia sombra, todos y cada uno de ellos son únicos por la cantidad de inocencia que cargan, pero en realidad lo que más me gusta de esos pequeños... es que dentro de sus ojos aún no alojan ningún demonio, toda la belleza del mundo se encuentra comprimida en sus miradas.
Supongo que, hallar un par de ojos con mi edad, que hayan visto más o menos las mismas cosas que yo, que hayan vivido cosas acorde a lo que somos e incluso más... y que aun en su mirada no se encuentre ningún demonio alojado es de los golpes de suerte más hermosos del mundo.
Como si toda la inocencia del mundo siguiese intacta ahí dentro, sin embargo conocen todos los demonios pero no les permiten el paso, no les permiten entrar ¿por qué? No hay un respuesta exacta.
Hoy me di cuenta de esto mientras caminaba en un parque. Decidí sentarme en una banca que estaba justo debajo de una hermosa jacaranda por lo que el piso estaba tapizado de flores moradas, y vi correr a un niño y una niña, detrás de ellos iba su mamá y de un momento a otro se detuvieron ahí donde estaba sentada a observar las flores, levantaron un puñito y jugaron inocentemente con ellas, la niña volteo a verme y me saludo haciendo un pequeño ademan con la mano, le sonreí me quite un audífono y le dije: "Hola" le dio un poquito de pena y su mamá se iba aproximando, hasta que les dijo que se dieran prisa y se apresuraron a abordar una camioneta, no sin que antes la pequeña se despidiera de mi y me diera una linda e intacta flor de jacaranda. Jamás me había percatado pero si existen seres con quienes jamás podre descargar mi tristeza, furia, o frustración es en los niños.
Me puse a filosofar un rato, antes de que terminara mi bello tiempo a solas en el parque.
Solo conozco dos personas de mi edad... (Un poco mas un poco menos ¿Quién cuenta?) con ojos así, no alojan un solo demonio, pareciera que los años ni siquiera les han pasado. Dicen por ahí que los ojos son la ventana del alma, hay ojos que guardan inocencia pero que te imploran que veas a fondo, que busques en ellos lo que jamás has visto y en ellos hallas todo lo que te había hecho falta.
Alojan inocencia, su alma es limpia y de buenas intenciones. No es que no alojen demonios es tan simple como que son practicamente inmunes, les han visto y les conocen pero por alguna razón no permiten que se queden guardados en su alma, solo los enfrentan y les temen... pero jamás permiten la entrada de aquellas bestias. Jamás me propondre entender la razón por la que este fenómeno ocurre, pero así es y les admiro de una u otra forma.
Estas dos personas han logrado cosas trascendentales en mi.
Amé a una y la otra de una u otra forma es un simple recuerdo o quizás unicamente una imagen... no lo tengo bien planteado. Son un concepto de inocencia en todas sus formas, incluso más que los niños.
Así que quizás son las únicas personas con quienes podría mantener una conversación álgida, libre de sentimientos, o conversaciones muy vivas y llenas de emociones.... y al mismo tiempo personas con quienes jamás en la vida podría descargar mi ira furtiva o la tristeza de mis días.
Supongo que todas aquellas personas que conocen a este par de personas se consideran afortunadas, y aquellos que se topan con su mirada algún día al azar se deberían sentir privilegiados pues se toparon con un fenómeno increíble. Existen miradas y ojos fuertes, ojos que irradian iridiscencia en el alma de alguien, otras tantas que dejan ver un alma limpia y combatiente pero... es increiblemente difícil encontrar un par que irradie inocencia a pesar de los años vividos, una belleza insuperable y una dulzura incuestionable.
Todo eso... a partir de una bella e intacta flor de Jacaranda.